El insomnio me ha robado todo, hasta la inquietud
No hay palabras, no hay versos, ni una rima
No hay sentimiento, ni sosiego, ni emoción…
Sólo unas manos que escriben y un silencio arrollador
No hay ni un alma dando vueltas
Y la mía parece abandonarse
Al desvelo eterno de esta noche que quiere ya expirar
No hay viento, no hay frío no hay calor
No hay calma ni si quiera hay ansiedad
No hay reflexiones, ni pensamientos, ni proyecciones
No hay miradas, ni búsquedas ni verdad…
Sólo hay unos párpados suaves que no pueden cancelar
El comercio de luz que estos ojos osan perpetuar
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